El gran esfuerzo de comer bien

Me hace muchísima gracia cuando escucho a gente decir que comer bien es fácil, pero mucha gracia. Es teóricamente fácil, sin duda, las reglas son sencillísimas, coges el susodicho plato de Harvard, y dices, la mitad verdura, planto un brócoli, un cuarto de hidratos, pasta, y un cuarto proteína, pechuga de pollo. Y ahora lo preparas y te lo comes…

 

Amigo! Si todos sois como yo, que no soy para nada buena cocinera, que me acerco a la cocina para pasar el menor tiempo posible en ella y que cuando veo esas 3 cosas sólo veo una pizza flotando encima, lo de fácil me parece un choteo de principio a fin.

 

Esos que hablan de facilidad son los que tienen la suerte de ser manitas y disfrutar en la cocina, o de los que no disfrutan comiendo. Nadie habla que hay gente que no disfruta comiendo, que comer es un trámite, que para ellos la comida no es la alegría de sus días y el consuelo de sus penas, que no es un acto social que les retrotrae a su infancia y a los olores y sabores de los que atiborrarte para sentir cerca a los que ya no están. Existe parte de nuestra raza que no son comedores emocionales, y claro, para ellos es fácil comer bien porque no necesitan hacer un festín de cada comida, si no sólo comer.

 

Pero a mi estos dos grupos no me interesan, a mi me interesan los que como yo no pertenecemos a ninguno de ellos, los que disfrutamos comiendo y viendo comida, y a los que la estética incluso nos marca si un plato pasa la criba o no.

 

El gran esfuerzo de comer bien

Voy a poner las cartas sobre la mesa, si eres como yo, te va a costar comer bien! Y mucho! Pero lo que te garantizo, es que cuando empieces, lo vas a agradecer y mucho, porque yo he descubierto que hay vida más allá de la hamburguesa.

 

Vayamos con los puntos esenciales que he destilado después de conseguir comer mejor en mi vida:

 

– Empecemos por el principio, vas a tener que guardar 3 horas a la semana para organizar menús e ir a la compra, no te lo puedes saltar, y si es sábado quizás hasta un poco más. Yo voto por ir sólo 1 vez a la semana y con lista. Lo de pasar cada día por un super cercano a la vuelta del trabajo es un no rotundo. Pasar por las patatas fritas a diario es un sufrimiento que nadie debería hacerse, ya ni te cuento donuts y demás pecados que no entran en la dieta mediterranea. Este paso es el inicio de todo, y requiere disciplina y rutina. Busca tu sitio, tu día y tu hora, y disfruta de pensar lo que vas a comer y cómo organizar tu semana.

 

– Para evitar sufrimientos innecesarios ve directo a un sitio donde nada te tiente, y eso es a mercados de frescos, no vale un super con zona de frescos. Si te tienta una merluza cruda en la pescadería vas por buen camino! A no ser que seas un poco raro no la abrirás camino de la caja para meterle un mordisco como harías con las patatas fritas. Ir al mercado y hacer una buena compra implica un par de horas, pensar, organizar… y esto es duro! Tu llevas tu lista y como no es de temporada lo que has apuntado, lo que quieres o no lo hay o es muy caro, y tienes que pensar en milésimas de segundo los cambios mientras una señora con carro te mira cabreada, la presión es enorme! No voy a quitarle ni medio mérito a hacerlo, ya que lo fácil es correr a por algo precocinado o llamar a glovo. Este paso es una muesca de madurez y de quererte a ti mismo y debería ser una fiesta semanal.

 

– Comer bien conlleva cambiar todos los hábitos de tu día a día. Porque por mucho que alguien te hable de rapidez en la cocina, nunca es tan rápido, y porque tendrás que hacer la cena, la comida del día siguiente y recoger todo, y en eso se te van de hora a hora y media cada día. Porque no somos expertos además, manchamos muchísimo y los ingredientes nunca están preparados en bowls individuales como las recetas de la tele.

 

– Si a esto le añades la lavadora que tienes que poner, recoger algo la casa y cenar sentados en la mesa comentando lo que te ha pasado en el día, lo de ver la tele entre semana, o la serie que te gusta ha desaparecido. No hay tiempo! Porque te recuerdo que mi plan incluye dormir más de 7 horas a ser posible 8. Este cambio de hábitos duele y mucho, la idea de cenar mientras ves la la serie es un no, ya que no prestas atención a lo que comes y comer bien implica disfrutar la comida, poner la mesa y hacerlo despacio y escuchando a tu cuerpo. Cuando comes frente a una pantalla, tus sentidos no están en la comida, están en lo que ves, por lo que de entrada comes más. ¿No os ha pasado que a veces te aburres sólo comiendo? Nos hemos vuelto tan multitasking que necesitamos 2 estímulos en vez de 1 sólo, y esto para comer bien hay que cambiarlo, y aburrirnos de comer, y darnos cuenta que la cantidad que estaba en el plato es demasiada, y que con menos podemos vivir.

 

– Asumiendo la cantidad de tiempo que lleva, sobre todo para una no entusiasmada de la cocina, lo siguiente es hacer que el plato sea apetitoso, y esto es otro esfuerzo! hay que leer libros de cocina, buscar recetas, comprar los ingredientes, hacerlas por primera vez, probarlas, ajustarlas y finalmente meterlas en la rotación o desecharlas. Y libros hay miles, pero tienes que dar con el adecuado para ti, y compras, y desechas y los ingredientes son complicados… cada prueba de receta lleva el doble de tiempo, así que recomiendo meter 1 a la semana, como mucho!

 

– Pero todo este enorme esfuerzo, pasadas unas semanas se vuelve más fácil (nunca diré que se vuelve fácil ya que no lo es), se convierte en rutina, conoces a tu pescadero y charlas con él y aprendes de sostenibilidad, y ordenas la nevera y le haces fotos (yo lo hago porque queda preciosa), y tienes recetas que se vuelven tu hit y te sorprendes de no haber comido eso antes, e incluso algunos días en 40 minutos lo has hecho todo y te da tiempo a ver un capítulo de una serie. Esos momentos son la cima del Everest, y te sientes bien! Y sabes que estás haciendo las cosas como debes y que tu controlas, y esa sensación es muy gratificante.

 

– Un tema fundamental es que todos los que viven en la misma casa deben comer igual, tu puedes tener fuerza de voluntad 1 o 2 semanas, pero al mes, un día de flaqueza, la tableta de chocolate de tu hijo te la zampas de una sentada, y al día siguiente las patatas, y después te pones la serie que te apetece… y así hasta volver a lo mismo de siempre.

 

– Otro punto fatídico, es que comer sano no entiende de cheating days, o de luego compenso, comer bien es comer bien y se hace siempre. Si te pasas, lo que es normal, la comida siguiente la haces como debes. Tu metabolismo es muy listo, 1 comida no le afecta, 20 seguidas si, así que no te quedes sin cenar y vuelve a la rutina lo antes posible.

 

El gran esfuerzo de comer bien
El gran esfuerzo de comer bien

Me hubiera ayudado mucho que alguien me hubiera contado esto, ya que siempre pensé que debía ser fácil y que yo era el problema, y minusvaloré el tiempo y el esfuerzo de comer bien, pero ahora que le he dado su valor, cada día que lo cumplo es un hito conseguido y no doy por sentado que se hace y punto. Cada receta y cada compra correcta es una fiesta y un orgullo y le doy du importancia.

 

He ido poco a poco haciéndome mi equipo que me gusta usar, mis libros de cocina y cocineros de los que soy fan, esa cocotte que es casi de exposición, esa nevera con toda la verdura a la vista y no en deprimentes bolsas de plástico. A mi me ayuda verme como una Julia Child  moderna, miro mis cocciones y las hago fotos, y las subo a @lqmsc (casi siempre cocina Fer, pero entre medias hay algún hit mío camuflado), y como esto me encanta, he encontrado en la fotografía algo que me anima a enfrentarme cada día a la cocina y hacer ese esfuerzo. Para mi ha sido básico encontrar mi motivación estética en la cocina, y para que este cambio de hábitos sea para siempre y gratificante cada uno debe encontrar el suyo.

 

¿Cuál es el tuyo?

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