Los murales de le Corbusier

Los murales de le Corbusier

Esta semana todo gira en torno a los murales, y la culpa de mi obsesión por ellos la tiene Le Corbusier, y sus obras pintadas en diferentes lugares del mundo, sobre todo en casas particulares.

Le Corbusier el arquitecto es de sobra conocido por todo el mundo que proviene de arquitectura o alguna rama similar, o los amantes del diseño. Y he dicho públicamente muchas veces mi adoración por sus obras, pero lo que muy poca gente sabe, es que si alguna vez me vuelvo motera de verdad (ya voy en Vespa, la cosa se acerca) me tatuaré alguna obra pictórica suya, en vez de un Amor de Madre o similar (no creo que llegue ese momento, pero nunca se sabe).

Los murales de le Corbusier
Los murales de le Corbusier

De su manera de pintar me fascina el trazo libre, las formas desenfocadas, y esos colores primarios o similares que rellenan las figuras. Empezando por ese hombre, el modulor, que levanta el brazo para mostrar la escala del mundo, y terminando por el mundo vegetal que suelen ser manchas de color o esas rayitas discontinuas que me recuerdan a la hierba o la lluvia. Su estilo es el propio de muchos artistas de la época, un poco Picasso, pero con la gracia de que las obras se incluyen en la casa que el mismo arquitecto ha diseñado, lo que hace que sea una rareza de lo mas interesante.

La imagen de la pared con textura y con vida, saliendo del color liso y no siendo una ventana como suele ser con los cuadros es una sensación difícil de olvidar cuando la has vivido. Cuando queremos una pared masiva normalmente usamos colores fuertes, materiales como cementos o alicatados, o nos pasamos al papel pintado. Lo que pasa es que no dejan de ser composiciones de un sólo motivo, una repetición de un rapport mas o menos grande, y no algo que cambia dependiendo del ángulo con que se mira o la circulación de la propia casa.

 

Los murales de le Corbusier
Los murales de le Corbusier

Existen muchas fotos de le Corbusier pintando… en pelota picada! cosa que dejaba a la gente bastante chocada, y solían optar por abandonar la casa hasta que él terminaba. Este amor por el naturismo además se plasmaba en estos frescos, como los de la Villa E1027 donde el dueño se enfadó por tener gente desnuda en sus paredes, y le pidió a Eileen Grey que hablara con Le Corbusier para que los cambiara, a lo que este se negó creando un enfado entre ellos. Esos si que eran enfados de nivel y no los de los famosos de hoy!

Se conservan muchas de estas piezas en casas particulares y en obras mayores, lo que hace que las visitas a sus casas sean el doble de interesantes. Los museos son espacios obviamente llenos de arte, pero muchos de esos cuadros se concibieron para estar en un lugar en concreto, y a veces acusan la pérdida de escala o la cercanía de otras obras, y en el caso de los frescos esto no ocurre.

Los murales de le Corbusier

Ver estas obras y la nuestra propia me han dado ganas de intervenir más, de ampliar formatos y llenar el mundo de mucho más color, por supuesto vestida, ya que por mi parte aún no me atrevo a hacerme un Le Corbusier en casa ajena!

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