We're here - Parte II

Han pasado unos cuantos días desde que publiqué mi primer post y durante este tiempo he estado pensando si hacer, incluso, una tercera parte – cuando aún no he empezado ni la segunda – (me río). He de decir que esto de publicar tus pasiones es un reto y me pone un poco nerviosa, en el buen sentido, claro. Creo que cada viaje es un mundo: la ruta, la compañía, las sensaciones, las vivencias… así que he decidido alargarlo un poquito.

Como ya os conté, nuestro primer van trip empezó en Viavélez, aunque ya antes de empezar, cuando íbamos dirección Madrid – Asturias, tuvimos una avería en la furgoneta y llegamos al puerto en taxi. Un momento ideal para decir en voz alta la frase “empezamos bien”,  pero tuvimos la suerte de que nos la repararon en un taller de allí y nos la dejaron impecable.

La primera parada fue O´Grove, dónde ¡qué menos! paramos a comer en el Restaurante Arrocería La Lanzada con vistas a la playa. De postre, probamos el agua. Un agua cristalina y gélida como ella sola, que me hizo dudar mucho tiempo hasta meter un pie y después caer rendida en la toalla. Cómo explicaros que, al despertarnos, no teníamos prisa de nada. Nuestra “casa” la teníamos a cinco minutos andando y sólo teníamos que decidir si quedarnos donde estabamos o seguir tirando.

Bayona fue el siguiente destino en el cual decidimos pasar nuestra primera noche. Por supuesto, Walter y yo acordamos que quedaban descartados los campings, entonces encontramos una bahía cerca de la Estación Marítima – que lo cogimos de punto de referencia – ya que al día siguiente visitaríamos las Islas Cíes.

Cuando nos encontramos allí, rodeados de otras furgonetas y caravanas montando el chiringuito, se nos hacía extraño. Estábamos buscando cómo montar todo de tal manera que fuese lo más practico posible. Esa noche fue única ya que nos dimos nuestra primera ducha al aire libre, preparamos la cena sobre tierra y plantas, comimos en platos de acero, la música era el sonido del mar y la vista, única e impagable.

We're here - Parte II
We're here - Parte II

Continuamos el viaje dirección Viana do Castelo – Vila do Conde – Oporto. Esos fueron nuestros siguientes stops. Llegamos al atardecer a Portugal y cerca de una zona portuaria pudimos dejar la Volkswagen en primera fila sin absolutamente nadie alrededor. Por la mañana, nos tomábamos nuestro tiempo para desayunar y recoger, la gente que paseaba por allí nos miraba con cara de envidia, no era para menos ¡sacábamos hasta la mantequilla y la mermelada de la nevera!

Cuando vas en ruta, el conductor y el copiloto tienen que ser uno. Mi labor, aparte de acompañar a Walter en el viaje con cualquier tema de conversación que se me ocurriese, ir cantando y que todos los aparatos electrónicos fuesen conectados, era ir leyendo en blogs y foros de otros viajeros como nosotros sus experiencias y dirigirnos a aquel lugar que me hubiese llamado la atención. El viaje se disfruta mucho más si vas por carreteras secundarias, uno no puede olvidar que no hay prisa por llegar. Elegíamos sobre la marcha y eso nos daba aún más paz.

En Oporto, por ejemplo, nos quedamos dos días. Dejamos la furgo en una explanada en frente del mar y al lado de unos pescadores. El momento ducha en ciudad no es lo mismo que en el campo. Ideamos una bastante conseguida. Abríamos las dos puertas del maletero, poníamos el alambre con la cortinilla, con unas pinzas de ropa la cerrábamos por los laterales, la alfombrilla para los pies era la del coche y por supuesto la bolsa solar con grifo que poníamos en el techo, espectacular de temperatura.

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Oporto – Coimbra – Figueira da Foz . En ésta última, en la Praia do Cabedelo paramos para disfrutar de un maravilloso día de playa y jugar a las palas. Las casetas de colores verdes y amarillas me sugirieron una foto con uno de mis Zubis y continuamos hacia Nazaré – Óbidos – Peniche. Esta parte nos emocionó. Nazaré, situada en una amplia bahía de arenas doradas y famosa por tener las olas más grandes del mundo. El aire que se respira, el espíritu joven, el Farol da Nazaré, la Praia do Norte, las mujeres con sus trajes tradicionales y su puesta de sol, nos atrapó.

Nos desplazamos al interior para visitar Óbidos, una vila portuguesa con mucho encanto por sus calles empedradas, sus casas pintadas de azul, amarillo y blanco, su imponente castillo medieval y sus pequeños comercios. Uno no se puede ir de allí sin haber probado el pan con chorizo que te ponen en Capinha d’Óbidos, hecho a la leña. De nuevo en ruta, esa noche la pasamos en Peniche. El viento que soplaba nos hizo cambiar completamente los planes, por lo que montamos todo el chiringuito dentro: doblamos la cama, sacamos la mesa, el candil y el camping gas y nos preparamos una pasta de competición.

We're here - Parte II
We're here - Parte II

Y llegó el último tramo del viaje: Ericeira – Sintra – Cascais – Setúbal.

Ericeira es ideal para dar un paseo por sus calles y parar en cada una de las tiendas que te vas encontrando. El ambiente surfero continuaba desde Nazaré y a estas alturas nos encontrábamos realmente a gusto con la forma de vida que llevábamos. Visitamos la Praia da Ribeira d´Ilhas, que protegida por un acantilado y por su O Guardião, tiene fama de ser de las mejores del mundo.

En Sintra visitamos el Palacio da Pena y nos tomamos algo en el Museu Klaus Ohnsmann antes de salir rumbo a Cascais. Ese mismo día nos dio tiempo a ver Boca do Inferno, un rincón natural que cuenta con un bonito paisaje en el que las olas rompen contra la costa escarpada. Cuando nos quisimos dar cuenta, se nos había hecho de noche. Nos recorrimos toda la N247 hasta que encontramos un camino de piedras que nos llevó a una llanura bastante cubierta por árboles y hierbajos. Cada noche, el sitio que elegíamos era mejor que el anterior. Con un cielo repleto de estrellas, cenamos y descansamos. Grata sorpresa nos llevamos a la mañana siguiente al ver que teníamos una cala prácticamente para nosotros solos.

En Setúbal pusimos punto y final a nuestro primer van trip. En la Praia dos Galapos disfrutamos de los últimos chapuzones de aquel viaje tan mágico y comimos en el chiringuito ¡a mesa puesta!. Recuerdo que esa noche buscamos cobertura para ver el fútbol en el móvil, acompañándolo de un vaso de leche con galletas en medio de la naturaleza, ¡con eso lo digo todo!.

We're here - Parte II

He disfrutado mucho contándoos nuestra primera aventura en furgoneta, así que imaginaros vivirla. A cualquiera que se atreva, le animo a hacer un viaje de este tipo. Yo aprendí a centrarme en lo que realmente importa, a vivir el momento, a pasármelo pipa y además, es una andanza que nunca se me olvidará. Portugal tiene infinitos y preciosos sitios que ofrecernos y lo tenemos muy cerca… a mí me robó el corazón y por eso repetí al año siguiente con unos muy buenos amigos.

Aprovecho para facilitaros los links de todos aquellos elementos curiosos que nos llevamos con nosotros:

¡Hasta la próxima!

Si te has quedado con ganas de saber más puedes leer la primera parte del artículo We’re here con la checklist del material imprescindible para viajar en furgoneta.

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