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Artículo: Escribir mal / Una tarde con Marta Jiménez Serrano

Escribir mal / Una tarde con Marta Jiménez Serrano

Una mesa larga en Zurbano 22, café, unos bollitos y un grupo de mujeres que escriben cada semana en Substack. Marta Jiménez Serrano vino a darnos un taller de escritura creativa. Marta es autora de Los nombres propios y de Oxígeno, lleva años dando talleres y antes de lo que pensamos sale su nueva novela.

Empezó por lo que más cuesta: escribir mal. Cuando nos sentamos delante de la página parece que alguien nos mira por encima del hombro, y Marta propone justo lo contrario, escribir como si no hubiera nadie. Lo explicó con una imagen muy nuestra. Un traje a medio hacer está lleno de alfileres, marcas de tiza e hilos colgando, y nadie sale a la calle así, pero sin alfileres no hay traje. Hay días en que ni siquiera eso sale, y tampoco pasa nada. Pelearse con la página en blanco casi nunca funciona; salir a pasear o ver una película, muchas veces sí. Lo que no conviene es desaparecer del todo. Escribir todos los días no es llenar una página, es entrar un rato en la habitación del texto y quedarse: releer, pensar, cambiar el narrador de primera a tercera persona solo para ver qué pasa.

Luego habló del tiempo que tiene que pasar entre escribir y publicar, aunque sean cinco minutos, porque un texto mejora cuando se deja enfriar, como un bizcocho. Tiene tres trucos para ganar ese margen cuando hay que publicar hoy. Os contamos uno, nunca escribir directamente en Instagram; los otros dos se quedan en Zurbano. Con las ideas pasa algo parecido. Se olvidan, os lo juramos, así que hay que apuntarlo todo y guardar también los descartes, porque alguno acaba siendo un texto diez años después. Marta tiene un sistema sencillo, casi analógico, para que las notas no se pierdan en el móvil, y fue lo que más apuntamos esa tarde. Y mientras se escribe, el lector da igual. No porque no importe, escribimos para que nos lean, sino porque solo se llega a la otra persona escribiendo desde dentro. Marta citó a alguien que dijo que la literatura es una fiesta de pijamas: una escribe en pijama en su casa y otra lee en pijama en la suya.

A la pregunta de siempre, por la mañana o por la noche, con café o sin café, respondió que lo que te sirva a ti, y que con la escritura pasa como con el deporte: cuanto más lo dejas, más cuesta volver. Terminó con lo más difícil, saber soltar. Un texto no se acaba, se abandona, y lo importante es llegar al final con cariño y con fuerzas para una última lectura tranquila, sin volver una y otra vez sobre él, porque lo que has aprendido escribiéndolo es para el siguiente. Nos llevamos un ejercicio para probar en casa: cuando acabéis un texto, borrad el primer párrafo y volved a leerlo.

Gracias, Marta.

Los libros que trajeron

Cada invitada trajo un libro para empezar un intercambio de libros en la tienda. Todas escriben en Substack y llevaban el jersey Pisco de la nueva colección. Os recomendamos leerlas.

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