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Artículo: ENCUENTROS RELAJADOS / AMANDA BRIEGA Y EL APRENDER A VERTE

ENCUENTROS RELAJADOS / AMANDA BRIEGA Y EL APRENDER A VERTE

Hay quien entiende la ropa como algo que se pone y quien la entiende como algo que se dice. Amanda Briega es de las segundas. Asesora de imagen, trabaja de una en una: se sienta contigo el tiempo que haga falta para leer quién eres y ayudarte a sacar hacia fuera lo que ya está dentro. No para disfrazarte de otra, sino para que te reconozcas.

Nos hizo especial ilusión sentarnos con ella. Entre otras cosas porque, sin saberlo nosotras, la primera vez que pensó "esto sí me lleva más allá de donde estoy" llevaba puesto un total look de ZUBI. Hablamos de armaduras, de armarios que dan paz y de por qué unas prendas se quedan años y otras no llegan nunca a formar parte de tu vida.

Empecemos por el principio. ¿Cuándo empezaste a necesitar proyectar una imagen? ¿Cuál fue ese primer look?

Fue al volver de mi tercera baja maternal. Me encontré con una situación laboral complicada y ahí tomé conciencia por primera vez de que la imagen podía ser una herramienta profesional. En aquel momento casi la visualicé como una armadura: algo que podía ayudarme a sentirme más segura y también a proyectar hacia fuera quién era y dónde quería estar.

Y curiosamente uno de los primeros looks con los que pensé "esto sí me lleva más allá de donde estoy" era un total look de ZUBI: la falda Milita y el jersey Pisco en antracita, con unas botas de suela track.

Ahí descubrí algo importante. Me reconocí en un estilo más vanguardista. No sentía que fuera disfrazada ni que estuviera intentando parecer otra persona. Era yo, pero una versión de mí que todavía no había terminado de sacar hacia fuera.

Cuando tienes a una clienta delante, ¿por dónde empiezas: por lo que quiere ser o por cómo se quiere sentir?

Yo empiezo siempre por quién es esa persona, pero también por quién puede ser.

Cuando tengo a alguien delante intento adentrarme mucho en su identidad estilística: entender quién es, cómo vive, qué quiere transmitir, qué referencias le atraen, qué elementos le hacen sentirse ella misma y también cómo quiere sentirse.

En realidad, mi trabajo consiste en leer quién hay delante y utilizar la imagen como herramienta para ayudarle a expresar también quién puede llegar a ser. No se trata de convertirte en otra persona, sino de sacar hacia fuera cosas que ya están en ti y utilizar la imagen de una manera estratégica para que trabaje a tu favor.

Para mí ahí está la clave: que tu imagen cuente quién eres, pero que también te ayude a llegar hacia donde quieres ir.

¿Qué es lo que de verdad le cambia a alguien la percepción de sí misma?

Para mí, conocerse de verdad en términos de imagen. Entender qué te representa, qué necesitas, qué te aporta una prenda y también saber reconocer cuándo algo, por mucho que te guste, simplemente no tiene sentido para ti.

Cuando adquieres ese criterio, dejas de estar buscando continuamente fuera qué deberías ponerte y empiezas a tomar decisiones desde ti.

Hace poco una clienta, después de terminar todo el proceso conmigo, me escribió una frase que resume muy bien lo que busco con mi trabajo: «Cada vez que abro el armario me da muchísima paz. Vestirme cada mañana es fácil y no me requiere energía».

Y me pareció precioso porque no me estaba hablando de tener más ropa ni siquiera de verse más guapa. Me estaba hablando de paz, de facilidad y de reconocerse en lo que tiene. Para mí ahí está el cambio: cuando tu armario deja de generarte ruido y se convierte en un lugar donde todo tiene un sentido, te representa y trabaja para tu vida. Y entonces vestirte deja de ser algo que resolver cada mañana y empieza a ser algo que disfrutas.

Septiembre es como un enero: la vuelta, el curso, empezar otra vez. Si pudieras dejar escrita una sola intención en la primera página de la temporada, ¿cuál sería?

En lo personal, sostener un poco menos.

Cuidar sin anticiparme. Estar sin dirigir. Dejar más espacio. A los demás y a mí.

¿Qué prenda de ZUBI te acompaña cuando quieres empezar el día siendo tú misma?

El jersey Pisco. Lleva años en mi armario y sigue siendo muy yo. Tiene ese punto effortless, pero con calidad, que me encanta. Y además funciona especialmente bien con mi morfología.

Nos quedamos con el Pisco, claro. Con que la prenda que abrió aquel primer "más allá" siga años después siendo la que se pone para empezar el día siendo ella. Es, más o menos, en lo que creemos las dos: en la ropa que se queda, la que abres en el armario y te da paz.

El miércoles 9 de septiembre Amanda estará en Zurbano 22 haciendo exactamente esto: sesiones de una en una, noventa minutos, para que salgas sabiendo vestirte, y comprar, desde ti y no a ciegas. Las plazas son pocas. Si el armario te suena a ruido, esta es la conversación por la que empezar.

PRESS PLAY / SIN CANCELACIÓN DE RUIDO

Hay pocas cosas que me gusten tanto como pasear una ciudad con banda sonora.